"El Regalo de la Presencia: Un Viaje a tu Infancia"
En este domingo especial, donde el aire se llena de risas y la celebración del Día del Niño nos recuerda la importancia de cuidar a los más pequeños que nos rodean, te invito a hacer una pausa.
Hoy no solo celebramos a los niños de hoy; hoy te invito a celebrar al niño que fuiste, y que aún vive dentro de ti, esperando ser visto y abrazado.
Más allá de los regalos físicos, el mejor "apapacho" que podemos darnos y dar es el regalo de nuestra propia presencia y la reconexión genuina.
Como terapeuta, te invito a realizar un viaje de reconexión profunda. No es solo un recuerdo, es un estar presente en ese momento sagrado. Acompáñame a través de estas preguntas que he preparado para ti, usando la imagen que acompaña este post como tu mapa:
1. El Portal de la Memoria: El Juguete
Cierra los ojos un momento. Recuerda un juguete que habías olvidado...
Ese objeto que parecía tener vida propia, que te acompañó en tus mayores aventuras o te consoló en tus momentos más tristes. Puede ser un osito de peluche, un carrito de madera o simplemente una cuerda para saltar.
2. La Escena: La Edad y el Compartir
Pregúntate: ¿Qué edad tenías cuando jugabas con él? ¿Eran tus manos pequeñas y tus ojos grandes de asombro?
Y luego, ¿Dónde jugabas? ¿Con quién compartías ese momento? ¿Fue en tu patio, en un rincón secreto, con tus hermanos o tus mejores amigos?
Esta pregunta es clave. Te invita a notar el entorno y el contexto. En la Gestalt, siempre somos en relación con nuestro entorno y con los demás. Esas risas compartidas, ¿dónde están hoy?
3. El Corazón del Viaje: Las Emociones
Ahora, nota la emoción que emerge al estar allí. ¿Qué emociones sentías cuando lo hacías?
• Alegría: Esa chispa pura y espontánea.
• Imaginación: El poder infinito de crear mundos enteros.
• Seguridad: La paz de sentirte protegido y en casa.
• Curiosidad: El fuego que te impulsa a explorar el mundo.
4. El Regalo: Un Cerebro Despierto
Como cierra nuestra imagen: Tus recuerdos activan tus emociones... y despiertan tu cerebro.
Este no es un ejercicio solo sentimental. Al reconectar conscientemente con esas emociones primarias, estás nutriendo tu salud mental. Estás reactivando redes neuronales que promueven la creatividad, la resiliencia y la capacidad de amar y ser amado.
Este Día del Niño, regálales a los niños de tu vida el mejor apapacho: el de tu interés genuino por sus mundos de juegos. Y a tu niño interior, dedícale este viaje... él también lo necesita. Él sigue esperando ese abrazo que tú, hoy, ya eres capaz de darle.
¡Abrazos que sanan y que despiertan la vida!
Zully Valecillo
Tu Psicoterapeuta ❤️