365 días en tu ausencia: Lo que el DUELO me enseñó sobre la VIDA y el AMOR
08.09.2026

Un año tiene 365 días y Hoy, al mirar atrás y contar cada uno de ellos desde aquel 8 de septiembre, me detengo a reflexionar sobre todo lo vivido.
He trabajado, he reído, he asistido a retiros, he dormido, he comido y he continuado con la rutina diaria. Sin embargo, por debajo de la superficie, durante todo este año he estado haciendo el trabajo más profundo y confrontante de mi vida: he estado viviendo un duelo.
Transitar la ausencia de un ser querido se siente como estar en una montaña rusa emocional, en un constante sube y baja. Como psicoterapeuta, conozco la teoría; pero como hija, me tocó atravesar en carne propia cada una de las etapas que tantas veces he acompañado en consulta:
1. La Negación y el Impacto
Al principio, la mente intenta protegerte del dolor profundo. Hay días en los que parece un sueño, donde el automático te lleva a querer llamarla o buscarla.
· Herramienta: Acepta el estado de shock sin exigirte comprenderlo todo de inmediato. Date permiso de ir paso a paso, sintiendo solo lo que puedes sostener en el momento presente.
2. La Rabia y la Impotencia
El enojo ante la irreversibilidad de la muerte, las preguntas sin respuesta y la frustración de no poder cambiar la realidad.
· Herramienta: No reprimas la emoción. Expresa la rabia de forma saludable: escribe, camina, grita en la intimidad si es necesario. La emoción retenida bloquea el proceso de sanación.
3. La Negociación
Esos momentos en los que la mente viaja al pasado buscando "el hubiera": "Si hubiera hecho esto...", "Si nos hubiéramos quedado más tiempo..."
· Herramienta: Vuelve al aquí y al ahora. Trae tu mente con amabilidad al presente y recuerda que hiciste lo mejor que pudiste con el amor y el conocimiento que tenías en ese momento.
4. La Tristeza Profunda y la Desolación
El dolor en su estado más puro. Sentir el vacío físico y el silencio de su ausencia. Es aquí donde el duelo se siente más pesado, pero también donde se abren los espacios para la verdadera transformación.
· Herramienta: Permítete llorar. Las lágrimas no son debilidad, son el agua que limpia la herida. No le temas a estar triste; honra tu dolor porque es el reflejo del gran amor que le tienes.
5. La Aceptación y la Integración
Aceptar no significa olvidar ni dejar de extrañar; significa aprender a vivir con la ausencia física, integrando el legado, el amor y la enseñanza de esa persona en tu nueva realidad.
· Herramienta: Transforma el dolor en legado. Pregúntate: ¿Qué valores de ella viven en mí? ¿Cómo puedo honrar su memoria a través de mis actos cotidianos?
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¿Cómo pedir ayuda cuando no se encuentra la salida?
El duelo no es un camino que debas recorrer en firme soledad. Si sientes que la tristeza te paraliza, que la luz no asoma o que el peso es demasiado grande, pedir ayuda es un acto de valentía:
· Busca una red de contención: Habla con personas que te escuchen sin juzgarte ni darte frases hechas.
· Acompañamiento profesional: Un espacio terapéutico te brinda un contenedor seguro para procesar las emociones atascadas.
· Respeta tus ritmos: No hay un tiempo "correcto" para sanar. Cada corazón lleva su propio calendario.
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En memoria de mi hermosa madre, Luisa Bolívar de Valecillo, quien hoy cumple un año de haber partido a los brazos de Dios. GRACIAS, mamá, porque tu amor sigue siendo mi brújula y la luz que guía cada espacio de mi vida y mi entrega profesional.
Hoy abrazo a cada persona que esté atravesando una pérdida. Recuerda: no estás solo en tu sentir.
Con amor y presencia,
Zully Valecillo
Conexser
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